lunes, 6 de febrero de 2012

LA WIKIPEDIA Y EL ETERNO RETORNO

(leído en microsiervos)
Resulta curioso: si buscas cualquier entrada en wikipedia, sea lo que sea, y después pinchas siempre en el primer enlace que aparezca en el texto que:
A) No esté entre paréntesis
B) No esté en cursiva
Acabarás siempre en la entrada de Wikipedia correspondiente a FILOSOFÍA.

AMORES DESGRACIADOS (II): DAFNE Y APOLO





 Dafne era una ninfa, hija de Peneo, un dios-río que transcurre por la región griego de Tesalia.
Apolo, dios del sol y de la música, era un gran cazador y quería matar una gran serpietne que tenía su guarida en el monte Parnaso. Consiguió su objetivo, pero con ello irritó a los demás dioses, puesto que el lugar en el que la cacería había tenido lugar, Delfos, era sagrado. 
Apolo reclamó el lugar para sí, se apoderó del oráculo y creó unos juegos  que se celebraban anualmente. Orgulloso de su victoria, se burló de Eros, pues siendo un niño llevaba arco y flechas.
Eros decidió vengarse: disparó a Apolo una flecha de oro que le hizo enamorarse locamente de la ninfa Dafne, mientras que ella era a su vez herida por una flecha de plomo que le hizo odiar el amor y especialmente el que Apolo sentía hacia ella. 
Apolo se dedicó a perseguir a Dafne quien huía impelida por un sentimiento de repulsión. Poco a poco Apolo fue reduciendo distancias y cuando ya iba a darle alcance, Dafne imploró a su padre, el río Peneo, para que la librara del acoso.
Poco a poco Dafne se va convirtiendo en árbol: la piel se recubre de cortez, los cabellos enverdecen y se convierten en hojas, sus brazos son ya ramas, los pies se hunden en la tierra y buscan, como raíces, el agua vivificadora,... Se ha transformado en laurel. 
Este árbol será a partir de ahora el símbolo del amor insatisfecho de Apolo, quien, al alcanzarlo, puede aún sentir bajo la corteza que se endurece la tibieza del cuerpo deseado.
Dafne se ha librado del amor, Apolo se ha sumido en la desesperación.
El amor imposible del Dios Apolo inspiró a Garcilaso uno de sus más famosos sonetos, en el que, comparando a su amada indiferente con la esquiva Dafne y a él mismo como el doliente Apolo, recrea este mito:

SONETO XIII
Waterhouse
A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.
De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!

 Esta escena ha sido también recreada en la pintura y la escultura:



GEORGE MÉLIES, EL MAGO DEL CINE

El cine nació el 28 de diciembre de 1895. Los hermanos Lumière organizaron una proyección en Salón Indio del Gran Café del Bulevar de los Capuchinos, en París. Uno de los asistentes a esa proyección, George Méliès quedó impresionado y preguntó a los hermanos Lumière sobre las posibilidades de explotar el invento. Ellos, según una anécdota, trataron de disuadirlo, pensaban que podría mantener el interés como curiosidad científica durante un tiempo, pero desde luego, no tendría ningún valor comercial.

 Se equivocaron, claro está. Pero tal equivocación podemos atribuirla en gran medida al ingenio y el buen hacer de gentes como Méliès, que convirtieron el cine en espectáculo. 

Los hermanos Lumière pretendían retratar la realidad, Méliès se dedicó a contar historias. Además utilizó trucos de magia, escenografías fantásticas y gracias a un golpe de suerte descubrió lo que hoy conocemos como efectos especiales: mientras proyectaba una cinta tomada días antes, vio con cómo un autobús se transformaba bruscamente en una carroza fúnebre. La película se había detenido un momento al tomar las imágenes y este incidente se convertiría en piedra fundamental del trucaje cinematográfico.

También filmó en color, como podemos ver en la siguiente cinta: "Le Locataire Diabolique"


Una de sus películas más conocidas, con multitud de trucos y gran despliegue escenográfico es "Le voyage dans la Lune", EL VIAJE A LA LUNA, rodada en 1902:






LO QUE WOODY ALLEN DIRÍA A LOS ROMÁNTICOS


Gil Pender (Owen Wilson), el protagonista de la última película de Woody Allen, es un escritor de guiones de Hollywood que está de viaje en París con la familia de su prometida. La pareja está planeando su boda y su vida en común. Ella quiere vivir en Malibú, él quiere escribir una novela, vivir en París y pasear bajo la lluvia.
Se quieren, pero este viaje  hará que sean conscientes de sus diferencias.

La película, sin embargo, va más allá. Retomando la mezcla de fantasía y realidad (o realidades paralelas) que este director nos mostró en "La Rosa Púrpura de El Cairo", Allen nos obliga a reflexionar sobre la idea romántica de "La Edad Dorada", la época añorada en la que la vida era mejor.

Al protagonista le gusta París, le gustaría vivir allí, pero lo que de verdad desea es haber vivido en París en los años 20 del siglo pasado, junto con Matisse, Picasso, Hemingway, Fitzgerald,... Compartir ese mundo de genios, en el que el arte era la medida de la vida. Y casi lo consigue, pero se da cuenta de que para aquellos que él admira la Edad Dorada es otra: el París de la Belle Époque.  Empieza  a ser consciente de que no hay épocas magníficas, habitadas por genios y héroes. Es nuestra memoria, individual o colectiva, quien selecciona vidas, obras,... un conjunto de "ahoras" que nunca formaron un continuo y cuyos protagonistas no valoraron más que otros instantes que nosotros hemos convenientemente arrojado al olvido. Lo que convierte en mejor al tiempo pasado es la memoria, el orden y la historia organizada. Lo que convierte en caótico y complicado el presente es justamente que no sabemos distinguir qué momentos son instrancendentes y cuáles son cruciales ¿o acaso lo son todos?

Si consideramos cómo el movimiento romántico añoró épocas pasadas, cómo Werther lograba consolarse solo con Homero y Ossian, la reflexión que Woody Allen nos hace (y que probablemente sea autorreflexión, profilaxis de la propia añoranza) es justo que no existe un pasado perfecto como no hay un presente absolutamente fuera de nuestro control y en el que, dejando aparte las tragedias, podemos encontrar el confort que nuestra fantasía coloca fuera del ahora. Se trata de eso, de luchar para construirnos un ahora que concilie lo que queremos tener y lo que podemos hacer. 

Y además: Antibióticos, calmantes,  primeras damas deseosas de guiarnos, algún torero, mucha mucha absenta, personajes pedantes, París fotografiado como pocas veces, generaciones perdidas y surrealistas que lo ven o no lo ven.

¡Y Rinocerontes!


LE VIEUX MONTREAL

HOPPER: PINTAR LA SOLEDAD

Para comprender la soledad que siente Holden Caulfield, el desarraigo y el alejamiento de cualquier ser humano no hay nada como acercarse a la obra de Edward Hopper (1882-1968).
Tras la Segunda Guerra Mundial y durante la década de los 50, la sociedad norteamericana vive un periodo de auge económico que parece confirmar la idea del sueño americano: el sistema funciona y siguiendo las reglas cualquiera puede llegar a triunfar.
Pero hay mucho más. Esta próspera sociedad es también autocomplaciente, conservadora y reaccionaria que crea individuos desarraigados, aislados en medio de la muchedumbre de las grandes ciudades.
La soledad casi sobrecogedora que nos muestra Hopper en sus obras, que frecuentemente reflejan escenas de Nueva York: calles desiertas, teatros medio vacíos, estaciones de gasolina, hoteles,... Cuando aparecen personas como en "Criaturas Nocturnas", no se hablan, aparecen bajo una despiadada luz eléctrica que muestra unos cuerpos que casi se encorvan para separarse aún más de los otros. Las grandes superficies y las tintas planas que este autor utilizan remarcan la distancia que aparece entre personajes que parece extenderse y hacerse insalvable.
Esta es la sociedad que denunciarán los beatnik con Kerouac al frente y que generará una juventud rebelde, sin esperanza, como la que muestra Salinger.




LES MILLE ÎLES

Les Mille-Îles sont un archipel sur la frontière entre les États-Unis et le Canada, das le fleuve Saint-Laurent, là où ce dernier èmerge du coin nord-est du lac Ontario. Les îles s'étendent environ 50 milles (80 kilomètres) en aval de Kinston dans l'Ontario. Les îles canadiennes sont de la province d'Ontario, et les îles canadiennes sont de la province d'Ontario, et les îles américaines sont de l'État de New York.
Il y a en tout 1 865 îles; certaines ont plus de 100 kilomètres carrés de superficie alors que d'autres sont minuscules et n'abritent que des oiseaux de mer migrateurs. Le nombre d'îles a été déterminé en utilisant le critère affirmant que n'importe quelle île doit être au-dessus de niveau de l'eau pendant 365 jours par an, qu'elle doit abriter au moins un arbre ou arbuste et faire au minimum 6 pieds carré.






Les milles Iles... por amiens80