lunes, 6 de febrero de 2012

LA TRIBU DE DANA

LA VILLE DE QUÉBEC

Le vieux Québec sous la neige:




Et si vous n'aimez pas l'hiver, voilà:







PROMENADE DANS LE VIEUX QUÉBEC

BELLE, NÔTRE DAME DE PARIS

BELLE


QUASIMODO:
Belle
C'est un mot qu'on dirait inventé pour elle
Quand elle danse et qu'elle met son corps à jour, tel
Un oiseau qui étend ses ailes pour s'envoler
Alors je sens l'enfer s'ouvrir sous mes pieds

J'ai posé mes yeux sous sa robe de gitane
A quoi me sert encore de prier Notre-Dame?
Quel
Est celui qui lui jettera la première pierre?
Celui-là ne mérite pas d'être sur Terre

Ô Lucifer!
Oh! laisse-moi rien qu'une fois
Glisser mes doigts dans les cheveux d'Esmeralda

FROLLO:
Belle
Est-ce le diable qui s'est incarné en elle
Pour détourner mes yeux du Dieu éternel?
Qui a mis dans mon être ce désir charnel
Pour m'empêcher de regarder vers le Ciel?

Elle porte en elle le péché originel
La désirer fait-il de moi un criminel?
Celle
Qu'on prenait pour une fille de joie, une fille de rien
Semble soudain porter la croix du genre humain

Ô Notre Dame!
Oh! laisse-moi rien qu'une fois
Pousser la porte du jardin d'Esmeralda

PHOEBUS:
Belle
Malgré ses grands yeux noirs qui vous ensorcellent
La demoiselle serait-elle encore pucelle?
Quand ses mouvements me font voir monts et merveilles
Sous son jupon aux couleurs de l'arc-en-ciel

Ma dulcinée laissez-moi vous être infidèle
Avant de vous avoir menée jusqu'à l'autel
Quel
Est l'homme qui détournerait son regard d'elle
Sous peine d'être changé en statue de sel?

Ô Fleur-de-Lys
Je ne suis pas homme de foi
J'irai cueillir la fleur d'amour d'Esmeralda

LES TROIS:
J'ai posé mes yeux sous sa robe de gitane
A quoi me sert encore de prier Notre Dame
Quel est celui qui lui jettera la première pierre
Celui-là ne mérite pas d'être sur Terre

Ô Lucifer!
Oh! laisse-moi rien qu'une fois
Glisser mes doigts dans les cheveux d'Esmeralda
Esmeralda

martes, 31 de enero de 2012

HAL 9000: I'M AFRAID, DAVE



Según Turing, lo mejor es suponer, cortésmente, que todo el mundo piensa, pero ¿también siente?

ROY MUERE, DESCANSE EN TYRELL

SINTONÍA

domingo, 29 de enero de 2012

BARICCO: ILÍADA, HOMERO

Puedes oír la lectura dramatizada de esta obra aquí:













Fénix a Aquiles:

"Las plegarias son hijas de Zeus, son cojas, bizcas y arrugadas, pero se empeñan en seguir las huellas de nuestros errores para intentar ponerles remedio. Son hijas de Zeus, respétalas: si las rechazas, volverán donde está tu padre y le pedirán que te persiga.

Patroclo:
"Todo lo que vi aquel día, desde lejos, y que oí contar, quiero que ahora lo escuchéis vosotros, si es que queréis entender de qué clase ee muerte tuve el gusto de morir"
"Y Aquiles me llamó. Y yo fui. Corría bordeando las naves, veloz, a la orilla del mar. ¿Quién podría imaginarse que había empezado a morir?"
"Me di la vuelta y vi a Euripilo, que se arrastraba lejos de la batalla, con una flecha clavada en el muslo, con la negra sangre mojándole la pierna, y con la cabeza y los hombros chorreantes de sudor. Oí su voz que decía: . Y luego, en voz baja: .
Y yo lo salvé. Yo los salvé a todos, con mi coraje y mi locura"
Ayante:
"Porque no podían hacer otra cosa. Y porque su destino, el nuestro, era devanar un ovillo de duras batallas, desde la juventud a la vejez, hasta la muerte"
Héctor:
"Yo iba delante de todos y vi, al fondo, allá, frente a mí, las naves. Los primeros cascos nedgros, apuntalados en la arena y luego, hasta donde alcanzaba la visga, naves, naves, naves hasta en la playa y en el mar, millares de mástiles y de quillas, proas apuntando al cielo hasta donde podías mirar. Las naves. Nadie puede entender lo que fue aquella guerra para nosotros, los troyanos, sin imaginarse el día en que las vimos llegar. Eran más de mil, en aquel pedazo de mar que estaba ante nuestros ojos desde que éramos niños, y que nunca habíamos visto ser surcado por nada que no fuera amigo, y pequeño, e insólito. Ahora estaba oscurecido hasta el horizonte por monstruos llegados desde lejos para aniquilarnos. Yo puedo comprender en qué clase de guerra combatí cuando piensod e nuevo en aquel día, y otra vez me veo a mí, a mis hermanos, a los jóvenes varones de Troya, vistiéndonos con las armas más hermosas, saliendo de la ciudad, marchando por la llanura y, al llegar al mar, intentando detener aquella flota, aterradora a pedradas. Las piedras de la playa. Se las tirábamos, ¿comprendéis? Mil naves, y nosotros con nuestras piedras."
"Y yo subí a aquella nave. Y le prendí fuego.
Es en medio de aquellas llamas como me tenéis que recordar. Héctor, el derrotado: lo tenéis que recordar de pie, en la popa de aquella nave, rodeado por el fuego. Héctor, el muerto que por tres veces sería arrastrado por Aquiles alrededor de las murallas de su ciudad. A él tenéis que recordarlo vivo, y victorioso, y resplandeciente con sus armas de plata y de bronce. De una reina aprendí las palabras que ahora quiero deciros a vosotros: acordaos de mí, acordaos de mí, y olvidad mi destino."
Patroclo:
"Ahora puedes, Héctor, jactarte de haberme vencido. Pero la vefdad es que morir era mi destino. Los diosees me han matado y, entre los hombres, Euforbo ha sido el primero. Tú, que acabas conmigo, tan sólo eres el tercero, Héctor. Eres sólo el último de aquellos que me han matado. Y ahora escúchame, y no olvides lo que tengo que decirte. Héctor, tú eres un muerto que camina. Nadie podrá alejar de ti tu horrendo destino. La poca vida que te queda todavía, ésa vendrá Aquiles a arrebatártela".
Antíloco:
"Por todas partes los guerreros asían el cuerpo de Patroclo y tiraban de él, parecía el pellejo de un animal cuando se tiende para que se seque. Patroclo...
Ni siquiera lo sabía, Aquiles, que su amado había muerto. Su tienda estaba lejos, junto a las negras naves, y Patroclo hbía ido a morir al pie de las murallas de Troya. No podía saberlo. Me lo imagino allí, en su tienda, pensando todavía que pronto regresaría Patroclo, después de haber expulsado a los troyanos, y que le devolvería las armas, y que juntos comerían abundantemente, y... y mientras pensaba estas cosas, justo en ese mismo momento, Patroclo era ya un cadáver disputado por todas partes, y a su alrededor los guerreros se mataban, y lanzas agudas brillaban, y escudos de bronce se embestían con fragor. Es esto lo que uno tendría que aprender del dolor: que es hijo de Zeus. Y que Zeus es hijo de Cronos".
Andrómaca:
"Enconces Héctor comprendió que al final su destino lo había alcanzado. Y dado que era un héroe, sacó la espada para morir combatiendo, para morir de una forma que todos los hombres venideros habrían de contar para siempre"